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Pigmentos caseros

Hacer pigmento de tierra en casa es sencillo y el resultado dura milenios: son los mismos óxidos de hierro de las pinturas rupestres. Con los vegetales pasa lo contrario, y conviene saberlo antes de empezar.

Ingredientes y utensilios para preparar pigmento sobre una bandeja de madera
Foto de Karelia Blum (pexels).

Qué se puede hacer en casa y qué no

Sí: pigmentos de tierra. Recoger, purificar y moler es un proceso mecánico que no necesita nada especial.

Sí, con reservas: extractos vegetales. Se obtienen fácilmente y dan colores bonitos, pero se destiñen pronto.

No: pigmentos sintéticos. Requieren procesos industriales controlados. Cualquier receta que prometa fabricar en casa un óxido sintético está confundiendo las cosas.

Pigmento de tierra, paso a paso

1. Recoger. Busca tierras de color llamativo: ocres amarillentos, rojizos, tierras oscuras. Basta con medio kilo para empezar. Evita terrenos industriales, escombreras y antiguas zonas mineras.

2. Secar y desmenuzar. Extiende la tierra y déjala secar del todo. Rompe los terrones con la mano o con un mortero.

3. Decantar. Es el paso que separa el pigmento de la arena y las raíces. Mezcla la tierra con abundante agua en un cubo, remueve y deja reposar un par de minutos: lo grueso se va al fondo. Vierte con cuidado el agua turbia a otro recipiente, dejando atrás el sedimento grueso.

4. Dejar sedimentar. Ese agua turbia lleva el pigmento en suspensión. Déjala reposar horas o un día entero, hasta que el agua quede clara arriba y el pigmento decantado abajo. Retira el agua con cuidado.

5. Secar y moler. Seca la pasta resultante y muélela en un mortero hasta que no notes granos entre los dedos. Cuanto más fino, mejor color.

6. Tamizar. Pásalo por un tamiz fino o por una media. Lo que no pase, vuelve al mortero.

Y una variante que multiplica la paleta: calcinar. Calentando un ocre amarillo en una lata al fuego se deshidrata y vira al rojo. Es la misma transformación que la industria usa para fabricar óxidos rojos.

Los vegetales y su poca solidez

Cebolla, remolacha, cúrcuma, hojas, flores. Todos dan color y casi todos lo pierden.

El problema es la solidez a la luz: son moléculas orgánicas que la radiación ultravioleta degrada. Un cuadro pintado con extracto de remolacha se apaga notablemente en unos meses de pared iluminada.

Eso no los invalida: son perfectos para aprender, para trabajos con niños y para cosas efímeras. Lo que no debe hacerse es usarlos para algo que se quiera conservar y descubrirlo un año después.

Cómo probar si tu pigmento aguanta

Pinta dos muestras idénticas. Guarda una en un cajón y pon la otra en una ventana soleada. A los tres meses, compáralas.

Es el ensayo más simple que existe y responde la única pregunta que importa: ¿esto se va a quedar como está?

Precauciones

El polvo fino se respira igual venga de una fábrica o de tu jardín: mascarilla de partículas y ventilación al moler y al tamizar.

Y una advertencia específica de recoger uno mismo: no sabes qué lleva esa tierra. Hay suelos con metales pesados, sobre todo cerca de instalaciones industriales o de antiguas minas. Elegir bien el sitio es parte del proceso, no un detalle. Está en pigmentos y seguridad.

Con niños, la actividad es estupenda y merece la pena hacerla: solo hay que humedecer pronto el material y no dejarles el mortero con polvo seco a media molienda.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer pigmento en casa?

Los de tierra, sí, y es un proceso sencillo: recoger, decantar, secar, moler y tamizar. Los pigmentos sintéticos no: requieren procesos industriales. Y los colorantes vegetales se pueden extraer, pero duran muy poco.

¿Duran los pigmentos caseros?

Los de tierra sí: son los mismos óxidos de hierro que se llevan usando milenios. Los vegetales, en cambio, se destiñen en semanas o meses de exposición. Sirven para aprender y para trabajos efímeros.

¿Es seguro recoger tierra para hacer pigmento?

Con criterio. Evita terrenos industriales, escombreras y zonas de antigua minería, donde puede haber metales pesados. Y trabaja siempre el polvo con mascarilla y ventilación, como con cualquier pigmento.

¿Cómo sé si mi pigmento casero aguantará?

Con la prueba de la ventana: dos muestras iguales, una guardada y otra al sol, comparadas a los tres meses. Es la forma más simple de saber si lo que has hecho sirve para algo que quieras conservar.