Los óxidos de hierro son el pigmento más usado del planeta, y con diferencia. Dan tres colores —rojo, amarillo y negro— y de sus mezclas salen todos los pardos y terracotas. Su gracia no es la viveza: es que funcionan donde casi ningún otro pigmento aguanta.
Foto de https://kaboompics.com/ (pexels).
Los que hay
Esta tabla compara las sustancias de esta familia que de verdad te vas a encontrar. Los datos de nombre y de situación legal están comprobados contra el texto de la normativa europea; donde no hemos podido verificar algo, la casilla queda vacía.
Un pigmento industrial tiene que cumplir cuatro condiciones a la vez, y casi ninguno las cumple todas. El óxido de hierro sí.
Aguanta los álcalis. El cemento y la cal destruyen a la mayoría de los pigmentos orgánicos. Este sale indemne, y por eso todos los hormigones de color del mundo son tierras y no colores vivos.
No vira con el sol. Décadas de intemperie sin cambios apreciables. Es lo que se necesita en una fachada.
Cubre mucho. Consigue color intenso y opaco con una dosificación relativamente baja, lo que abarata la mezcla.
Es barato y no es tóxico. Es hierro oxidado: la sustancia más común de la corteza terrestre después del silicio.
Cuál elegir según el material
Hormigón y mortero: los tres funcionan. El rojo es el más rentable en fuerza de color; el amarillo necesita cemento blanco para lucir; el negro da grises antracita, no negros. Las dosis están en pigmentos para hormigón.
Cal y estucos: perfectos, y son la elección clásica de la bioconstrucción junto con las tierras naturales.
Cosmética: los tres están en el Anexo IV y son la base de los tonos de piel de cualquier base de maquillaje. Rojo, amarillo y negro en distintas proporciones cubren toda la gama.
Cerámica y plásticos calientes: solo el rojo, y con reservas. El amarillo y el negro viran con el calor.
Dónde no llegan
No dan colores vivos. Si buscas un amarillo limón, un rojo bermellón o cualquier azul o verde, esta familia no lo tiene y no lo va a tener: su química da tierras.
Tampoco aguantan bien el calor alto, salvo el rojo. Y su tono depende del tamaño de partícula, así que dos productos etiquetados igual pueden no parecerse: hay que probar antes de comprar en cantidad.
Qué mirar al comprar
Si es sintético o natural. Para un trabajo que haya que repetir, sintético sin dudarlo.
Si lleva carga. Hay productos rebajados con carbonato o yeso, que tiñen menos por el mismo peso. Un precio anormalmente bajo suele explicarse por ahí.
El grado. El de construcción y el cosmético no son intercambiables aunque la sustancia sea la misma: cambia la pureza exigida.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el óxido de hierro es el pigmento más usado del mundo?
Porque reúne cuatro cosas difíciles de juntar: aguanta la alcalinidad del cemento, resiste la luz y la intemperie sin virar, cubre mucho con poca cantidad y cuesta poco. Ningún otro pigmento le compite en ese terreno.
¿Cuántos colores da el óxido de hierro?
Tres puros —rojo, amarillo y negro— y todos los pardos y terracotas que salen de mezclarlos. No da colores vivos: su gama es la de las tierras, y quien busque un amarillo limón o un azul tendrá que ir a otra familia.
¿El óxido de hierro sintético es mejor que el natural?
Para uso industrial, sí, y por una razón concreta: da el mismo color lote tras lote. El natural tiene más matiz pero varía entre yacimientos, lo que es un problema cuando un trabajo hay que repetirlo.
¿Aguanta el óxido de hierro el calor?
El rojo sí, bastante. El amarillo y el negro peor: los dos viran hacia el rojo al calentarse, porque el amarillo pierde el agua de su estructura y el negro se oxida. Para cerámica de alta temperatura no sirven.
¿Los tres óxidos comparten el mismo número E?
Sí, los tres son E172. La normativa alimentaria los agrupa bajo un solo aditivo, «óxidos e hidróxidos de hierro», mientras que en cosmética cada color tiene su propio número CI.
¿Tienes delante un código y no sabes qué es? Compruébalo en las equivalencias. ¿Sabes ya el pigmento y te falta la dosis? Está en la calculadora.