Las tres exigencias que más descartan
La alcalinidad. El cemento y la cal son medios muy alcalinos, y ahí la mayoría de los pigmentos orgánicos se degradan. Por eso los colores de la construcción son tierras: no es una decisión estética, es lo único que sobrevive.
El calor. La cerámica y muchos plásticos se procesan a temperaturas que descomponen casi cualquier molécula orgánica. Ahí solo entran óxidos y pigmentos calcinados.
La autorización legal. En alimentación, cosmética y tatuaje no basta con que el pigmento funcione: tiene que estar autorizado. Es una barrera distinta de las anteriores y no se resuelve con más dosis ni con mejor técnica. Está en la normativa.
Cómo usar esta sección
Si sabes qué vas a colorear, entra por la tabla de arriba: cada página explica qué pigmentos valen, cuánto se echa, cómo se incorpora y qué sale mal.
Si lo que tienes es un bote y no sabes si te sirve, el camino es el contrario: mira las equivalencias para saber qué es, y desde ahí llegarás a los usos donde encaja.