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Pigmentos.es

Cómo dispersar un pigmento

Casi nunca es culpa del pigmento: es del orden de la mezcla. En la práctica todo se resume en una frase: mójalo antes, mézclalo después.

Una persona incorpora tinta a un recipiente con resina, que aún no se ha mezclado
Foto de Thirdman (pexels).

Por qué salen grumos

Las partículas de pigmento son finísimas y se atraen entre sí formando aglomerados. Cuando echas el polvo seco sobre un líquido, la superficie de esos aglomerados se moja y forma una costra que impide que el líquido llegue al polvo de dentro.

El resultado es una bolita seca por dentro que puede sobrevivir a toda la mezcla y aparecer luego como una mancha o una veta. Cuanto más fino es el pigmento, más ocurre.

Las tres etapas de una buena dispersión

Humectar. Conseguir que el líquido moje cada partícula. Es la etapa que se salta todo el mundo y donde se decide el resultado.

Dispersar. Romper los aglomerados que queden, con energía mecánica: espátula, varilla, amasado.

Estabilizar. Que no vuelvan a juntarse. En una pintura formulada de eso se encargan los aditivos; en una mezcla casera, usarla pronto.

El método, material por material

Cemento, mortero y hormigón: el pigmento va en seco, mezclado con el cemento y los áridos antes de añadir el agua. El propio rozamiento de los áridos deshace los aglomerados. Es el método más eficaz que existe y no necesita nada especial.

Cal y estucos: pasta previa. Se mezcla el pigmento con un poco de agua hasta formar una crema sin grumos, se deja reposar y se añade a la masa.

Pintura: pasta previa con un poco de aglutinante, trabajada sobre una superficie dura con espátula hasta que no se noten granos. La forma tradicional, con moleta sobre placa de vidrio, sigue siendo la mejor.

Resina epoxi: añade el pigmento a la resina antes del catalizador y mezcla despacio, sin batir. Batir mete burbujas que luego hay que sacar.

Jabón: dispersa el pigmento en aceite del sobreengrasado, en glicerina líquida o en agua, y añádelo llegada la traza. También funciona molerlo antes en un mortero con un poco de alcohol.

Velas: el colorante se incorpora a la cera fundida y se remueve hasta que no queden vetas. Deja reposar un momento antes de verter.

Qué herramientas ayudan de verdad

Una espátula rígida y una superficie dura para las pastas previas. Un mortero para deshacer aglomerados en seco. Un tamiz fino si el pigmento ha cogido humedad y se ha apelmazado en el bote.

Lo que no ayuda es la fuerza bruta a destiempo: agitar mucho un polvo mal humectado no lo deshace, solo lo reparte en trozos más pequeños.

Cuándo el problema es el pigmento y no tú

Si has humectado bien, has trabajado la pasta y siguen apareciendo granos duros, puede que el material se haya apelmazado por humedad. Un bote mal cerrado en un taller húmedo se compacta y ya no se recupera del todo.

Y hay pigmentos intrínsecamente difíciles: el negro de carbón es el caso extremo. Si con él aparecen vetas, no es que lo estés haciendo mal: es que necesita bastante más trabajo que los demás.

Preguntas frecuentes

¿Por qué salen grumos al mezclar pigmento?

Porque las partículas se agrupan entre sí y el líquido no llega al interior de esos grumos. Si echas el polvo seco directamente sobre un líquido, se forma una costra exterior que protege el polvo de dentro. Hay que humectarlo antes.

¿Cuál es el orden correcto para mezclar?

Depende del material. En cemento, el pigmento va en seco con el cemento y los áridos antes del agua. En pintura y resina, se hace primero una pasta con poca cantidad de líquido y luego se incorpora al resto.

¿Qué pigmento es el más difícil de dispersar?

El negro de carbón, con diferencia. Sus partículas son finísimas y tienen mucha tendencia a agruparse. Si aparecen vetas grises en una mezcla negra, casi siempre es él.

¿Sirve una batidora para dispersar pigmento?

Para pequeñas cantidades y siempre que no metas aire, puede ayudar. En resina es contraproducente: batir introduce burbujas que después hay que sacar. Ahí es mejor mezclar despacio y a conciencia.