El carmín de cochinilla es un colorante rojo de origen animal que se obtiene del ácido carmínico de un insecto que vive sobre cactus. Está autorizado como aditivo alimentario y como colorante cosmético, no es apto para dietas veganas y es un alérgeno que debe declararse.
Foto de Joel Camelot (pexels).
Sus nombres
La misma sustancia cambia de nombre según quién la compre. Estos son todos los suyos, comprobados uno a uno contra el texto de la normativa europea.
Nombre común
Carmín de cochinilla
Nombre en la normativa de cosméticos
Carmines
Nombre como aditivo alimentario
Cochinilla, ácido carmínico, carmines
Colour Index
CI 75470
Número E
E120
De qué está hecho
El colorante es el ácido carmínico, que la cochinilla produce como defensa. Se extrae de los insectos secos y, según cómo se trate después, se obtiene el extracto de cochinilla o el carmín propiamente dicho, que es el ácido precipitado sobre un soporte de aluminio.
Esa precipitación es la que convierte un colorante soluble en un pigmento insoluble. Es el ejemplo clásico de lo que en el oficio se llama una laca, y la mejor demostración de que pigmento y colorante no son categorías fijas, sino que dependen del medio. Lo explicamos en pigmento o colorante.
Dónde está permitido
Es de los pocos colorantes de origen animal que siguen plenamente autorizados en los dos ámbitos. Su nombre oficial como aditivo lo dice todo sin rodeos: «cochinilla, ácido carmínico, carmines».
Cosmética
En el Anexo IV
Alimentación
Aditivo E120
Esta tabla dice cómo trata la normativa a la sustancia. No dice si un producto concreto sirve para un uso concreto: eso depende de su pureza y lo declara su fabricante. Lo explicamos en las equivalencias.
Para qué se usa
En alimentación colorea embutidos, lácteos, bebidas y repostería, con un rojo limpio que los sustitutos vegetales no consiguen igualar del todo.
En cosmética es un rojo clásico de labiales y coloretes, valorado por su tono y por su estabilidad frente a otros rojos naturales.
En textil y bellas artes tuvo un papel histórico enorme: fue durante siglos el rojo de más prestigio de Europa, y una de las mercancías más valiosas que llegaron de América.
Cuánto se echa
Las cantidades máximas en cada tipo de alimento las fija la normativa de aditivos, alimento por alimento. No las reproducimos porque no hemos podido comprobar esa lista en su versión consolidada, y publicar una cifra sin verificar en materia de aditivos sería irresponsable.
Quien formule debe consultarlas en la base de datos de aditivos de la Unión Europea.
Cómo se comporta
Sensibilidad al pH: alta. El color va del anaranjado en medio ácido al violáceo en medio alcalino, así que la formulación cambia el tono final.
Solidez a la luz: media. Mejor que la de otros colorantes naturales, pero lejos de un inorgánico.
Estabilidad térmica: razonable, suficiente para procesos alimentarios normales.
Precauciones
La relevante no es de manipulación sino de etiquetado: es un alérgeno de declaración obligatoria. Si formulas con él, tiene que aparecer identificado de forma que quien lo lea pueda reconocerlo.
Y la consideración que muchas fichas comerciales evitan: su origen animal es un dato que el consumidor tiene derecho a conocer, no un detalle que convenga dejar en letra pequeña.
Preguntas frecuentes
¿El E120 se saca de un insecto?
Sí. El ácido carmínico se obtiene de la cochinilla, un insecto que vive sobre cactus. No es un dato incómodo que haya que esconder: está en el nombre oficial del aditivo, que la normativa europea recoge como «cochinilla, ácido carmínico, carmines».
¿El carmín es apto para veganos?
No. Es de origen animal, y esa es una de las razones por las que muchos productos lo han sustituido por rojo de remolacha o por antocianinas, que dan colores parecidos aunque menos estables.
¿Puede causar alergia el carmín?
Puede provocar reacciones en personas sensibles, y por eso es de declaración obligatoria en el etiquetado. Quien tenga sensibilidad conocida debe buscar E120 o «carmín» en la lista de ingredientes, tanto en alimentos como en cosméticos.